viernes, 16 de diciembre de 2011

Un "tatuara" en Argentina: el largo viaje de los Esfenodontes



Con motivo de la reciente publicación: Apesteguía y Jones (2011) A tuatara from the Late Cretaceous of South America. realizada en la revista Cretaceous Research, compartimos la siguiente gacetilla de prensa:

16 de Noviembre de 2011. Buenos Aires - Argentina
Gacetilla de Prensa

UN “TUATARA” EN ARGENTINA: EL LARGO VIAJE DE LOS ESFENODONTES 

Estudio a cargo de la Fundación Azara (CEBBAD, CONICET - Universidad Maimónides) y el University College of London (RU)



¿Quiénes son los esfenodontes?
Los esfenodontes son un grupo de reptiles emparentados muy cercanamente con los lagartos. Son más antiguos que los dinosaurios pues se originaron hace unos 240 millones de años (Ma), a principios de la Era Mesozoica. Durante el Triásico (250 a 200 Ma), en que el mundo estaba conformado por un único continente, Pangea, los esfenodontes se distribuyeron por todo el mundo, dando origen a numerosos de sus linajes. Sus primos, los lagartos, también se distribuían lentamente por el mundo. 

La historia de los esfenodontes contiene numerosos capítulos. Se fueron haciendo comunes entre la fauna de vertebrados continentales y dejaron sus restos fósiles en diversas regiones del mundo (Gran Bretaña, China, América del Norte, Brasil, etcétera) mientras evolucionaban a la sombra de los dinosaurios. Durante el Jurásico (hace entre 144 y 200 Ma) los esfenodontes, de tamaño más bien reducido, adquirieron una gran variedad de denticiones y dietas. Había insectívoros, carnívoros (clevosaurios), piscívoros (pleurosaurios) y, hacia fines del Jurásico, aparecieron herbívoros  (eilenodontinos). 

A principios del Cretácico (hace unos 140 millones de años), los hallazgos de esfenodontes en todo el mundo se reducen, lo que se explicó por la gran expansión que tuvieron los escamados, es decir, los verdaderos lagartos y las serpientes actuales. Este fenómeno no fue tan fuerte en el hemisferio austral, por lo que los esfenodontes siguieron siendo importantes hasta fines del Cretácico. De fines del Cretácico se han hallado varios esfenodontes en Argentina, entre ellos los enormes esfenodontes herbívoros de La Buitrera (Río Negro), de un de un metro y medio de longitud, así como los esfenodontes Kawasphenodon y Lamarquesaurus. Sin embargo, ninguna de estas formas es pariente cercano del actual “tuatara” o Sphenodon de Nueva Zelanda, sino parientes lejanos sin representantes en la actualidad.

El hallazgo


El Salitral de Santa Rosa. Durante los años 80 y 90, el famoso paleontólogo argentino José F. Bonaparte, quien dio nombre a tantos dinosaurios argentinos como Carnotaurus, Argentinosaurus, Amargasaurus, Patagosaurus y muchos más, dirigió algunas campañas al Salitral de Santa Rosa, cercano a Lamarque, en la Provincia de Río Negro. Las campañas, facilitadas en ese entonces por Tito Cabazza, dieron como fruto el hallazgo del dinosaurio Bonatitan, así como restos de peces, serpientes, tortugas y fragmentos correspondientes a esfenodontes. Todo este material fue descrito en conjunto por Agustín Martinelli y Analía Forasiepi en el 2004, pero algunas de las implicancias del hallazgo pasaron inadvertidas. Hoy día, la mayor parte de las investigaciones son llevadas a cabo en colaboración con el Museo de Lamarque, dirigido por Daniel Cabazza.

El estudio
Una revisión del material realizada por el Dr. Sebastián Apesteguía y Marc Jones, permitió identificar en esos restos a un esfenodonte del grupo de los esfenodontinos, es decir, del mismo grupo al que pertenece el actual Sphenodon, único sobreviviente de aquel gran grupo de la época de los dinosaurios. El Dr. Sebastián Apesteguía, paleontólogo argentino, dirige el Área de Paleontología de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” (CEBBAD, CONICET), que funciona en la Universidad Maimónides, Argentina. Además de sus publicaciones científicas es autor de libros para el público como “Nuestros Dinosaurios” y Vida en Evolución y es columnista del programa Científicos Industria Argentina. El Dr. Marc E. H. Jones trabaja en el Departamento de Biología Celular y del Desarrollo del University College of London, en el Reino Unido.

El trabajo científico fue publicado en el último número de la prestigiosa revista científica Cretaceous Research. El título del trabajo en inglés es “A tuatara from the Late Cretaceous of South America”. El material estudiado es parte de un cráneo que permite decir que el animal tendría un cráneo de unos 5 cm de largo y un cuerpo de entre 30 y 40 cm. Fue descubierto en las cercanías del llamado Cerro Bonaparte, una conocida localidad fosilífera situada cerca de Lamarque, en el noreste de Río Negro, a unos 1.100 kilómetros de Buenos Aires. 




No se le ha puesto nombre a la especie ya que los autores consideran que deberían poseer materiales más completos para hacerlo. No obstante, este pequeño reptil constituye la primera evidencia de un pariente cercano a Sphenodon para América del Sur.

Lugar y época
En la zona afloran rocas de entre 70 y 67 Ma de antigüedad, conocidas como Formación Allen, epositadas poco antes del límite K/P, entre el período Cretácico y el Terciario, que señala la extinción de los grandes dinosaurios.  En aquella época, el Salitral de Santa Rosa era una zona de delta muy cercana a la costa atlántica. Los dinosaurios imperantes eran grandes carnívoros abelisaurios de cabezas ornamentadas y saurópodos enanos, así como inmigrantes norteamericanos del grupo de los dinosaurios de pico de pato, como Willinakaqe y Secernosaurus.

Una historia antártica
Los esfenodontes fueron una de las víctimas de la extinción de fines del Cretácico, la misma que eliminó a los dinosaurios no avianos. Esto queda demostrado por su casi total ausencia en el registro fósil del Terciario (65 a 0 Ma). Hasta el momento se desconoce qué ocurrió con ellos, pero parecen haberse extinto tanto en Sudamérica como en el resto del mundo, a excepción de Nueva Zelanda. Esta, isla se hallaba ligada a la Antártida y Australia, de las que se separó hacia fines de la época de los dinosaurios. Por ello, podemos deducir que el grupo de esfenodontes que sobrevivió vivía en aquellos tiempos en las cercanías de la Antártida. Esto permite comprender cómo estos reptiles, tildados muchas veces de “primitivos”, son capaces de demostrar hoy una inusual tolerancia a las zonas frías: Sphenodon se siente cómodo a apenas 12 grados centígrados, temperatura que la actividad de otros lepidosaurios no tolera. Además, Sphenodon cuenta con una masticación propalinal (la mandíbula se desliza adelante y atrás encarrilada entre los huesos maxilar y palatino) y una barra temporal inferior completa. Esta adaptación, antes considerada como “primitiva”, hoy es vista como propia de un grupo de esfenodontes avanzados. Al conectar la región del cráneo donde el hueso cuadrado se articula con el hueso yugal, refuerza la región de la mejilla permitiéndoles aplicar un corte mucho muy poderoso, capaz de seccionar huesos de aves, de las que a veces se alimenta para complementar su dieta. 


¿Porqué es importante?
Muy poco sabemos de los esfenodontes entre el Jurásico y la actualidad. La persistencia del tuatara en Nueva Zelanda siempre ha sido considerada un misterio. Hoy sabemos que permanecen en Nueva Zelanda no porque hayan llegado de otro lugar, sino porque estos esfenodontes eran parte característica de la fauna de vertebrados terrestres del hemisferio Sur, como lo explica su hallazgo en Argentina.

La guarida del tuatara
Los materiales fósiles originales de este esfenodonte se hallan depositados en el Museo argentino de Ciencias Naturales. 

Asociación Paleontológica Argentina